(OPINIÓN) La redención turca de Luka Doncic

Ha sido un playoff muy duro y sobre el que se podría escribir mucho, ya fuera sobre los planteamientos tácticos de uno u otro entrenador o el arbitraje, pero son temas que dejaremos para otro día. Hoy nos centramos en un jugador que tocó fondo para volver a ascender a lo más alto y liderar a su equipo hacia una nueva Final Four. Hoy escribimos sobre Luka Doncic.

Posiblemente hayan visto más de una vez la imagen más comentada de estos Playoffs, con el joven esloveno de protagonista en el segundo partido que medía a los blancos contra el Darussafaka Dogus. Las lágrimas se hicieron presentes en el base ante la impotencia que experimentaba al no acabar de salir las cosas como él esperaba (a pesar de sus 5 rebotes y 6 asistencias), y Pablo Laso acudía a consolar al “cachorro de la manada” en el banquillo. Estaba en su momento más delicado de la temporada pero, donde otros se hubieran estancado, Luka tuvo un punto de inflexión y se encontró a sí mismo.

El Real Madrid se desplazó a Estambul, ciudad que a Doncic se le da especialmente bien (fue clave en la victoria ante Anadolu Efes en fase regular con 17 puntos, 5 rebotes y 9 asistencias en 23 minutos), y el viento empezó a soplar de cara. Llegó el tercer partido, y saltaba la “sorpresa”: Laso apostaba por el esloveno de titular, y este no defraudó. Le bastaron 10 minutos para sumar 8 puntos, 3 rebotes, 1 asistencia, 1 robo y 2 faltas recibidas, y sus números al final del encuentro (13 puntos, 8 rebotes, 2 asistencias y 23 de valoración) le llevaron a hacerse con el MVP (compartido con Gustavo Ayón y Bryant Dunston). Su mejoría no se quedó ahí, y también fue el MVP de los “cuartos partidos” (Darussafaka Dogus 78-89 Real Madrid y Anadolu Efes 62-74 Olympiacos) con 11 puntos, 5 rebotes, 7 asistencias y 21 de valoración. Había llegado la hora de la redención turca.

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Siempre nos fijamos en la figura del jugador y nos olvidamos de la persona hasta que afloran situaciones como la del segundo encuentro ante los turcos. Si ustedes tienen un mal día, imaginen tener 18 años y ser el timón de un equipo que buscaba clasificarse para su quinta Final Four en 7 años con la presión que eso supone. Su sonrisa en la entrevista con Joe Arlauckas al finalizar el tercer encuentro lo decía todo: “No jugué bien en los 2 primeros partidos y ahora sí, me encuentro mejor y es un sentimiento increíble”. Decía Dino Radoncic recientemente que “el que aparece ahí (en los partidos importantes) es el verdadero”, y Luka resurgió cuándo el Real Madrid más lo necesitaba (y quizás él también necesitara estos partidos para tomar confianza de cara al futuro).

Queda por delante la parte más importante de la temporada, con esa visita a Estambul para la Final Four (del 19 al 21 de mayo), y el posterior Playoff por el título de la Liga Endesa, y Luka Doncic llega dispuesto a poner su nombre en lo más alto, no solo a nivel individual (claro candidato a Mejor Joven tanto en Euroliga como Liga Endesa) sino también a nivel de equipo. Sus intenciones están claras: “Aún no hemos hecho nada, queremos ganar la Final Four”. Una lección de madurez continua por parte del esloveno. 

Lo mejor de Luka Doncic en el cuarto partido ante Darussafaka Dogus.

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