CRÓNICA | Real Madrid 71-68 Unicaja: Un Llull salvaje apareció…otra vez

El Real Madrid se lleva el primer punto de la eliminatoria tras vencer a Unicaja de Málaga por 71 a 68. Un Llull desatado y un Chapu eterno fueron los estandartes de la victoria blanca. La serie continuará el próximo viernes, de nuevo en el Palacio.

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El marcador fue inaugurado con honores por un Sergio Llull del que, honestamente, no sabe ya una ni qué decir. No contento con esos tiros sobre la bocina, esas carreras de lado a lado en un abrir y cerrar de ojos o esos triples inverosímiles, hoy al muchacho le ha dado por inventarse un truco nuevo: lograr que el balón escale por el tablero y caiga solo dentro de la canasta. El menorquín fue el líder ofensivo de los suyos en el día de hoy, compensando la falta de acierto de Carroll o Rudy.

Claro que…no estuvo solo. Luchando a su lado tuvo a un señor que dice que se retira, pero que cada día parece sentirse mejor y más joven en la pista. Don Andrés Marcelo Nocioni, que no disfrutó de minutos en el último partido ante Andorra (y menos mal, porque visto el nivel arbitral de aquel día, la cosa podría haber terminado como el rosario de la aurora), se dio un festín ofensivo y defensivo frente a los pupilos de Joan Plaza, con dos tapones incluidos, el segundo de auténtico espectáculo. Ahora puede que muchos me digan “sí, pero lo hizo apoyando la mano izquierda en el hombro de Omic”, como bien se han encargado de apuntillar los comentaristas de Movistar +, ¿pero qué queréis que os diga yo? Si los árbitros (y muchos de nosotros) no se han fijado en ese momento, pues ya está. El tapón en sí sigue siendo de escándalo.

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Unicaja plantó cara hasta el final. Los blancos les ganaron claramente la partida en rebotes, especialmente en la primera mitad, y lograron así una distancia de hasta 13 puntos, pero lejos de venirse abajo, supieron manejar los nervios y marcharse al descanso sólo a cuatro puntos de su rival. Bien liderados por Nedovic, que contó con Alen Omic y Chris Eyenga como escuderos, los malagueños lograron que el Madrid no se les escapara en la segunda parte, llegando a ponerse hasta por delnte.

Peeeero…apareció el de siempre. Sí, sí, me refiero a Sergio Llull. El base blanco volvió a vestirse de superhéroe (consejo: Sergi, déjate ya el disfraz de superhéroe puesto bajo la equipación, que con la de veces que necesitas ponértelo, te será más rápido y más cómodo) y fue el principal culpable de la victoria de su equipo.

Ahora toca descansar lo que se pueda, mejorar ciertos aspectos que quizá hoy no se han hecho del todo bien, y volver a la carga en menos de 48 horas.

Como siempre, gracias por estar ahí.

 

 

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