Volverá.

Sergio Llull se rompe el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha durante el segundo partido de la preparación del Eurobasket 2017. El jugador menorquín estará fuera de las pistas durante un período de tiempo todavía por determinar.

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Shock. Preocupación. Miedo. Dolor. Sergio Llull, en el suelo, grita de dolor, las manos aferradas a su rodilla derecha. Juancho Hernángomez se acerca a él, con la intención de ayudarle a ponerse en pie, pero es evidente que el balear no puede. Saltan las alarmas. Los médicos de la Selección saltan a la pista. El rostro de Sergio Scariolo cambia, al igual que el del resto de sus jugadores, que observan con creciente preocupación al compañero que sigue en el suelo, sin dejar de gritar. Entre aplausos y sin poder apoyar, Sergio abandona el pabellón y es trasladado al hospital.

Era el minuto 5 del partido amistoso que disputaban las selecciones de España y Bélgica en Tenerife. Llull se rompe, y el equipo, la familia, pierde el rumbo. Los belgas dominan el encuentro, aprovechándose de una España con el corazón encogido por el jugador, el amigo, el compañero, cuya lesión estaba aún por determinar, pero que todos sabían que no pintaba bien. El mismo Juan Carlos Navarro, capitán de la Selección, aseguraba tras el partido que el resultado daba igual. Lo único que les importaba era el estado de Sergio. El resto, incluido el hecho de que la Bomba igualaba ayer el récord de Juan Antonio San Epifanio como jugador con más internacionalidades (239), era secundario.

Horas después, se confirma la peor de las noticias: rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. Así, Sergio Llull se despide del Eurobasket y, también, de buena parte de la temporada, dejando huérfanos no sólo a los seguidores del equipo nacional, sino también a los fans madridistas. Y es que el estandarte madridista, el ojito derecho de la afición blanca, va a estar mucho tiempo alejado de las canchas.

Segundos después de esas terribles imágenes, las redes sociales se llenan de mensajes de apoyo y buenos deseos hacia el menorquín, tanto de aficionados como de compañeros, ex compañeros, rivales y personajes destacados de otros deportes y ámbitos. Y es que Llull es muy muy querido, no sólo como jugador, y se está demostrando. Clubes que han sufrido las hazañas del Aeroplano de Mahón, como Morabanc Andorra, Valencia Basket, Herbalife Gran Canaria, Iberostar Tenerife o Joventut dejaban en sus cuentas de twitter mensajes de ánimo y deseos de pronta recuperación. Amigos y compañeros, como Luka Doncic, Felipe Reyes, Thompkins, Claver, Pablo Aguilar, Álex Mumbrú, Campazzo, Darden, Alba Torrens o Silvia Domínguez hacían lo propio.

Y sí, también rivales, como los barcelonistas Tyrese Rice, Pau Ribas y Petteri Kopponen. Y es que, en casos así, lo de menos son los colores.

A la espera de que se le realicen más pruebas para establecer el tiempo que llevará la recuperación, Sergio ha regresado ya a Madrid junto a una Selección que se ha volcado con él, demostrando una vez más que los lazos que les unen van mucho más allá de lo deportivo.

Es un momento duro para todos los madridistas. Confieso que el shock y la pena que me invaden desde que vi a Llull gritando en el suelo todavía me duran, como sé que les debe estar pasando a miles de aficionados que, como yo, admiran y aman al jugador que ha entregado su alma y su corazón al equipo de sus sueños. Tenemos el corazón roto. Nos duele Llull. Sí, estamos preocupados, y mucho, por el futuro inmediato de nuestro equipo en la temporada que está por empezar, pero la prioridad es la recuperación y el regreso de nuestro líder. Toca ser pacientes y confiar.

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Me gustaría hacer un inciso antes de terminar. Una llamada de atención a todos aquellos madridistas que critican y hasta culpan a la Selección por la lesión de Sergio. Para cualquier deportista que se precie, que te llamen para representar a tu país es un honor y un privilegio. Vale, sí, que se haya lesionado en un amistoso fastidia, pero le podría haber pasado lo mismo defendiendo la camiseta de su club o en el jardín de su casa, jugando con Buddy. Por favor, no ataquemos por atacar. En el baloncesto, como en la vida, hay cosas que no se pueden controlar ni predecir.

Querido Sergio, te deseamos de todo corazón una pronta recuperación. Sabemos que volverás más fuerte y más increíble que nunca, porque está en tu ADN. Te creces antes la adversidad, y esto no es más que una piedra en el camino. No importa el tiempo que tardes, lo importante es que regreses en plena forma y con las mandarinas bajo el brazo.

Volverás. El baloncesto te necesita.

Ya te echamos de menos.

Fuente imágenes: Emilio Cobos.

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