En el interior del Olímpic

Hoy os ofrecemos un artículo muy especial, en el que intentaré explicar todos los detalles de mi experiencia como prensa acreditada en el partido que se disputó el domingo 7 de enero en el Palau Olímpic de Badalona. La primera acreditación oficial de @TodoRMBasket en un estadio de baloncesto.

Sin título

Vaya por delante que NO soy periodista. Ni mucho menos. Tampoco pretendo serlo, pues, aunque respeto la profesión y confieso que me encanta escribir, mis expectativas laborales no van por ahí. De hecho, una de mis principales preocupaciones días antes del partido era, precisamente, que algún periodista “de verdad” se molestara al verme sentada en la grada de prensa, como si fuera una intrusa que quiere quitarle el trabajo sin tener la preparación necesaria para ello.

Yo ya había comprado entradas para asistir al partido por mi cuenta. Y entonces, el mandamás de @TodoRMBasket, Álvaro Rodríguez, me informa de que se ha puesto en contacto con el departamento de comunicación del Divina Seguros Joventut y que tengo la posibilidad de ir acreditada como prensa, si yo quiero. Tras unas horas de reflexión, decido aceptar, entregándole mi entrada ya comprada a mi santa madre, que, a juzgar por los chillidos entusiastas que soltó, yo diría que no le importó demasiado ocupar mi lugar.

Llega el día del partido. Siguiendo las indicaciones previas, me dirijo directamente a la puerta que indica “entrada prensa” y, como estaba lloviendo, nos permiten entrar antes de la hora para resguardarnos. Detrás de mí entran Noemí Fernández y su cámara, de Real Madrid Televisión. Empiezo ya a alucinar. En ésas llega la responsable de prensa de la Penya y nos entrega nuestras acreditaciones, tras lo cual debemos bajar las escaleras y dirigirnos a nuestros puestos. Al quedarme la última, ya no queda nadie al que poder seguir hasta la grada de prensa, por lo que decido seguir los carteles que lo indican y…me pierdo. Tal cual.

Como badalonesa, he ido al Olímpic miles de veces para asistir a partidos de baloncesto o conciertos, pero debo reconocer que nunca había estado en aquella parte del estadio. Técnicamente, me limité a seguir los carteles, pero al llegar a la puerta corredera por la que se supone que debía entrar, me la encuentro cerrada con candado. Vuelvo sobre mis pasos y decido abrir otra, y, en cuanto lo hago, los dos guardias de seguridad apostados al otro lado se giran y me miran. Les explico lo que me pasa y uno de ellos, muy amable, decide acompañarme, mientras pide explicaciones por el walkie-talkie sobre por qué la puerta estaba cerrada con candado. Nos paramos frente a otra puerta abierta, y el guardia se pone a hablar con uno de sus compañeros sobre dónde debe llevarme mientras yo espero en el umbral. De pronto, oigo pasos detrás de mí y, al girarme, me encuentro a Santi Yusta, que pasa por mi lado para entrar en la pista y unirse a Maciulis y Radoncic, que ya estaban calentando entre risas. Y claro, yo vuelvo a alucinar.

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Poco después, por fin, estoy sentada en la grada de prensa, con mi tablet y mi libreta listas para la acción. Mientras el estadio se va llenando poco a poco (8.597 personas, según datos oficiales), mis ojos incrédulos lo observan todo. A mi alrededor, la grada de prensa se va ocupando y todo lo que oigo es el nombre de Luka Doncic. Todos pendientes de él, la mayoría preguntándose si será hoy el día en que consiga su primer triple doble. La expectación por verle es máxima.

Empieza el partido. Siendo sincera, no recuerdo mucho de lo que ocurrió, y eso que estuve narrando en directo a través de twitter. Mis ojos se desviaban continuamente hacia el banquillo del Real Madrid, que tenía a menos de diez metros. Jaycee sentado al final con la ropa de calle puesta. Felipe “incordiando” a Maciulis, sentado a su derecha, mientras charla con Juan Trapero, preparador físico del club, a su izquierda, hasta que el bueno de Jonas se cansa de tener al capitán dándole golpecitos en la oreja y le da una colleja, riendo. Colleja que después Felipe le propinaría a Luka en un tiempo muerto por ningún motivo en especial. No podía dejar de mirarles.

Cada final de cuarto, un chico del club verdinegro nos entrega una hoja de estadísticas, que yo, ingenua de mí, al recibir la primera minutos antes de empezar el encuentro y verla en blanco, pensé: “¿tendré que ir rellenándola a medida que avance el partido?”. Cuando la bocina final se deja oír, me quedo sentada donde estoy, imitando al resto de habitantes de la grada de prensa, hasta que el estadio se vacía y dos de ellos se ponen en pie y echan a andar hacia la sala donde se celebrará la rueda de prensa post partido. Les sigo, pues ya había tenido suficiente perdiéndome una vez. Llegamos a la sala y nos sentamos a esperar. Pablo Laso es el primero en aparecer, y yo vuelvo a alucinar.”¿Cómo es posible que yo esté aquí?”, me pregunto, no por primera vez esa tarde. Grabo sus palabras (y a él también) y, poco después, todo acaba.

 

O eso creía yo. Al salir de la sala, me dirijo a la misma zona por la que había entrado, pero me informan de que el acceso está cerrado y que voy a tener que cruzar la pista, pasar por el túnel y salir por la puerta del final del pasillo. Al hacerlo, me encuentro a Jaycee en una esquina de la pista, junto al túnel, charlando con alguien. Y claro, no puedo evitarlo y me acerco. Sé que no es nada “profesional”, pero le pido que me firme un autógrafo. Él, muy amable, lo hace. Me despido, paso por el túnel y…allí me encuentro al resto del equipo. Rudy, rodeado por su familia, es el que más gente tiene a su alrededor y uno de los más solicitados para hacerse fotos, junto a Luka. Tengo que cruzar el pasillo que están ocupando para subir las escaleras y salir del estadio, y de camino me encuentro de frente a Felipe, solo, y, claro, no puedo evitar pararme y pedirle que me firme un autógrafo también. Acepta. Y yo, por millonésima vez ese día, vuelvo a alucinar.

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Y ya decido subir las escaleras y salir a la calle, donde se agolpan los aficionados madridistas. Causeur y Radoncic también están allí fuera, haciéndose fotos. Sin embargo, yo, decido que ya está bien por hoy y emprendo el camino de vuelta a casa (que no es muy largo, pues vivo a menos de 10 minutos andando del pabellón).

Como dije al principio, NO soy periodista. Simplemente soy una gran aficionada al baloncesto a quien le encanta escribir y que siente devoción por el Real Madrid del balón naranja. Seguramente debería haber aprovechado la oportunidad que se me dio ese día de otra forma, intentar “entrevistar” o hacer un artículo más “profesional”, pero…qué queréis que os diga, yo no soy así. Mi intención con este artículo era intentar que viviérais ese día tal y como lo viví yo. Escribo las cosas tal y como las siento, guste más o menos.

 

Gracias una vez más a Álvaro Rodríguez por darme la oportunidad de unirme a @TodoRMBasket hace ya más de dos años, por conseguir el pase de prensa y, sobre todo, por ser un gran amigo.

Y gracias también a vosotros, queridos seguidores y seguidoras. Siempre.

PD: No quiero acabar sin decir que no fui plenamente consciente de lo que había vivido hasta el día siguiente, mientras me encontraba en mi lugar de trabajo. Fue entonces cuando asimilé que todo había sido real. Todavía sigo con la sonrisa alucinada en la cara.

Un comentario en “En el interior del Olímpic

  1. Un artículo que me trae bonitos recuerdos.

    Yo tuve una experiencia similar. En el año 2002, último año de Scariolo en el equipo, trabajaba en un proyecto en el ABC, en el departamento de contabilidad. Allí me hice amigo de un trabajador del periódico, Leo, no era periodista, pero conocía a muchos de ellos. Leo era tan fanático al baloncesto como yo, bueno, un poco menos porque yo era abonado del Real Madrid.

    Un día le pasaron la acreditación de prensa y se vino conmigo. Pudimos ver el partido desde la tribuna de prensa (que estaba en el gallinero, en un sitio peor que mi asiento de abonado). La Kinder Bolonia nos metió una paliza de escándalo y la afición pidió a grito pelado la dimisión de Scariolo: http://www.euroleague.net/main/results/showgame?gamecode=243&seasoncode=E2001

    Otro día que también pilló la acreditación (no me acuerdo para qué partido) pasamos por la sala de prensa y sale Raul López, que acababa de reaparecer de su grave lesión, la primera, de rodilla. Mi amigo Leo se lanza y le hace una pregunta: “Se rumorea que Tony Parker va a dar el salto a la NBA (desde Francia), ¿te ves tú preparado para hacerlo también?”

    Yo me puse rojo como un tomate y no sabía donde meterme. Raul López contestó con evasivas (lo normal) y chimpúm. Creo que también llegamos a cruzar la pista para salir y luego estuvimos hablando con Moncho Monsalve en el parking.

    Entonces no había smartphones, así que no pudimos hacer ninguna foto ni nada. Nos dio mucha vergüenza pedir autógrafos (la verdad, nunca me ha gustado).

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