CSKA 93-87 Real Madrid: Luchar siempre

El Real Madrid Baloncesto cede en Moscú ante CSKA. Un nefasto primer cuarto condenó a los de Laso que, pese a todo, supieron seguir luchando y a punto estuvieron de dar el susto a los rusos. Luka Doncic, el más valorado un día más, mientras que los locales bailaron al son del Chacho.

El primer cuarto empezaba con un triple de Facundo Campazzo que fue rápidamente contestado por Kurbanov, cosa que nos hacía pensar que el partido iba a ser un duelo igualadísimo. Nada más lejos de la realidad. El Real Madrid parecía seguir en su hotel y se dejó avasallar por CSKA, que, con el Chacho como estandarte, pisoteó a los de Laso, siendo el tinerfeño el que más destacó, con dos triples y repartiendo juego a placer, mientras que los madridistas permanecían en shock, se fallaba lo más fácil y sólo Tavares aportaba, especialmente cuando entró Luka en pista y empezó a meterle balones dentro. El drama al final del primer cuarto estaba servido (33-11, minuto 10).

Fue el propio Luka el que se encargó de inaugurar el segundo cuarto con sendas canastas, acompañadas por un triple de Causeur. Sin embargo, los rusos se mantenían fuertes, con Clyburn, Higgins y Hunter como principales estiletes, mientras que los de Laso veían que la cosa no mejoraba, aunque entonces salió Carroll y, con 7 puntos consecutivos (bombita, dos tiros libres y un triple), paraba un poco la sangría. Al descanso, la lasina estaba más que garantizada y era necesario cambiar el chip (54-31, minuto 20).

Llegó el tercer cuarto. Y, con él, la reacción blanca. Cualquier otro equipo se hubiera dado por vencido y habría renunciado al partido tras ir perdiendo por casi treinta puntos de diferencia. El Real Madrid no. El Real Madrid se rearmó y empezó a defender, a anotar más y mejor. Poco a poco, con paciencia, la diferencia se fue rebajando, los árbitros empezaron a intervenir más y Randolph se marcó dos mates, a cada cual más bonito. Al final del tercer cuarto, las cosas se ponían interesantes (78-60, minuto 30).

Cinco minutos tardó el CSKA en anotar en el último cuarto. Cinco. El Madrid se aprovechó, defendieron como jabatos y para cuando los rusos volvieron a anotar (dos tiros libres de Antonov), los de Laso estaban a menos de diez puntos y las caras en el banquillo local habían pasado de euforia a preocupación. Lo que sucedió en los siguientes minutos es, quizá, lo de todos los días: los árbitros empezaron a pitar hasta los parpadeos (más al Real Madrid, todo hay que decirlo), y, claro, así no se podía acabar de culminar la remontada. Por lo tanto, los de Laso acabaron cayendo en Moscú, por seis puntos, tras un pésimo inicio (93-87).

Las derrotas nunca son bonitas, pero cuando se pierde dándolo todo, luchando hasta el último segundo y con coraje, duele menos. El Real Madrid nos ha vuelto a dar una lección.

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