CRÓNICA Movistar Estudiantes 93 – 88 Real Madrid: Los Reyes Magos trajeron carbón

El Real Madrid cayó ante Movistar Estudiantes en un partido en que los locales tiraron de raza y de un gran Gentile (25 puntos, 19 de valoración) para ganar a su mayor rival por primera vez en cuatro años. Los de Laso, ya clasificados para la Copa, piensan ya en la doble jornada de Euroleague.

El día de Reyes en el Palacio de los Deportes nos trajo un derbi que empezó de lo más errático; nadie anotaba ni por casualidad. Y entonces apareció Gentile, y sumó seis puntos consecutivos, mientras Yusta intentaba defenderle sin demasiado éxito, pero acertado desde el 6’75. El jugador madrileño, que está sabiendo aprovechar cada minuto que está en pista para demostrar que tiene mucho nivel, estuvo de lo más activo, logrando un robo que él mismo se encargó de culminar con una carrerita por la pista para dedicar un mate a dos manos a la afición blanca. Whittington, por su parte, fue sumando desde el triple, desde donde le respondió Llull en dos ocasiones (la segunda mandarina fue de las que hay que recordar), pero Estudiantes se mantenía más cómodo en ataque, por lo que, tras un mate de Whittington y un triple de Brizuela, Pablo Laso no tuvo más remedio que pedir tiempo muerto. A partir de ahí, la pareja Reyes-Ayón se encargó de hacer los honores, sumando sin parar bajo los aros, provocando que al final de los primeros diez minutos brillara el empate en el marcador (25-25).

Con el partido empatado, nos marchábamos al segundo cuarto, que se encargó de inaugurar Trey Thompkins con un tiro de lo más elegante. Brizuela y Arteaga serían los principales problemas que el Real Madrid no supo solucionar en los primeros minutos del segundo período, ni siquiera con la entrada en pista de Tavares y Campazzo. Un mate bestial de Clavell provocaba un nuevo tiempo muerto de Pablo Laso, tras el cual Klemen Prepelic, que disfrutaba de sus primeros minutos, nos regaló un triple desde una esquina. Cook respondió, y la afición estudiantil estalló, pero no tardaron en calmarse tras un triplazo de Rudy. Berrocal solicitó tiempo muerto, no queriendo dar ni la más mínima ventaja a los blancos. No sirvió de mucho, pues el Real Madrid se puso las pilas en defensa (por fin) en los segundos finales. Muestra de ello fue el tremendo tapón que le asestó Jeffery Taylor a Darío Brizuela, que encima trajo como extra otro triplazo de un Rudy pletórico (14 puntos al descanso). Fue el mismo Brizuela el encargado de poner el punto y final a la primera parte con una canasta, dejando un marcador ligeramente apretado, pero de color blanco (46-49, minuto 20).

Tras el paso por vestuarios, vimos a un Estudiantes más agresivo en ataque, cosa que enardeció a su afición. Los del Ramiro de Maeztu se contagiaron de la pasión de su público para ponerse por delante en el marcador, hasta que Deck y Campazzo, acompañados de Felipe, Ayón y Llull, hicieron que se giraran las tornas y que el entrenador estudiantil tuviera que pedir tiempo muerto. Ayón sería el primero en anotar tras esa pequeña pausa, pero los locales se volvieron a venir arriba y tras ver como sus jugadores concedían demasiados puntos, Pablo Laso tuvo que volver a parar el partido, pues el parcial había alcanzado la cifra de 8-0. Deck tomaría protagonismo en ataque en los segundos finales, dejando a Estudiantes se marchara por delante por la mínima a la batalla de los últimos diez minutos (66-64, minuto 30).

El último cuarto empezó con Taylor empatando el encuentro durante unos segundos, los que tardó Clavell en meter un triple y Whittington en hacer lo propio con una canasta de dos. Thompkins se quedó solo en una esquina, y, por supuesto, no perdonó. Gentile volvió para sacarle un 2+1 a Taylor, que tenía problemas para defenderle. Clavell, tan motivado como su compañero italiano, seguía de dulce desde el 6’75. Los minutos pasaban y Estudiantes se mantenía por delante, aunque a tiro de piedra de los blancos, que parecían bastante perdidos y se dedicaban a jugar más individualmente, cosa que no les ayudó demasiado, y menos cuando tardaron varios minutos en volver a anotar. Mientras tanto, Gentile seguía dándose un festín y Whittington arengaba a una grada cada vez más eufórica, pues el partido iba llegando a su fin y los locales tenían cada vez más ventaja, a pesar de las mandarinas que fue dejando Llull en un intento de remontar en el último minuto. Gustavo Ayón metió el susto en el cuerpo a sus rivales desde el tiro libre, y a falta de veinte segundos podía pasar de todo. Pese a la emoción que se vivió en los segundos finales, se consumó la derrota blanca, que caía frente a Estudiantes por primera vez en cuatro años (93-88, minuto 40).

Mientras la afición estudiantil celebra la victoria como si de un título se tratara, los de Laso preparan ya una semana en que tendrán que enfrentarse a Gran Canaria y a Olympiacos en la doble jornada de Euroleague.

Queridos dementes, disfrutad de este triunfo hasta que nos volvamos a ver las caras. Tened por seguro que el Real Madrid consumará su venganza.

 

 

 

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