Adiós, Kobe.

No voy a disculparme por hacer un homenaje a Kobe Bryant, a pesar de que nuestra web esté dedicada en exclusiva al Real Madrid Baloncesto. Cualquier buen aficionado al deporte del balón naranja comprenderá por qué lo hago. Toda norma tiene sus excepciones, y ésta es una de ellas.

Ayer fue uno de esos días que te sacuden por dentro. Mi cabeza no podía asimilar los mensajes que me estaban llegando, los tweets que iban apareciendo. Mis labios susurraban “no, no, no, no” una y otra vez mientras mis ojos, incrédulos y llenos de lágrimas, leían la devastadora noticia: Kobe Bryant nos había dejado en un trágico accidente de helicóptero, junto a su hija Gianna y siete personas más.

Menudo mazazo.

Sé que muchos dirán “bueno, sí, es una pena, pero no sé por qué te afecta tanto, no le conocías”. Es cierto, la gran mayoría de aficionados no le conocíamos personalmente, pero durante más de 20 años Kobe ha sido nuestro, tanto dentro como fuera de la pista. Kobe Bean Bryant era mucho más que el 17 veces All Star, 5 veces campeón de la NBA y doble medallista de oro en Juegos Olímpicos, entre muchos otros reconocimientos y trofeos. Kobe era un hombre que amaba profundamente el baloncesto. Y nos contagió ese sentimiento. Para los que no tuvimos la oportunidad de ver jugar a Michael Jordan en directo, Kobe fue nuestro Jordan, aunque su mayor triunfo profesional, a mi modo de ver, es que logró hacerse un nombre propio. Porque Kobe brilló con luz propia. Construyó su propia leyenda y fue él mismo.

Pocos deportistas se han visto con la actitud de la que siempre hizo gala Kobe. A pocos se les ha admirado tanto. No hay más que recordar el increíble cariño que recibió durante su última temporada como profesional en cada estadio de la NBA que pisaba. Homenaje tras homenaje. Ovación tras ovación. De amigos y rivales. De aficionados y profesionales. Kobe dejó huella. Tras su retirada, según tengo entendido, su mayor ilusión era seguir vinculado al deporte que amaba, a la vez que ayudar a su comunidad y a los más necesitados.

¿Cómo no vamos a llorar a un hombre así?

Permitidme que entre en un plano más personal. Os contaré una anécdota: Kobe y yo compartimos fecha de cumpleaños. 23 de agosto. Años diferentes, por supuesto, pero es una casualidad que siempre me ha gustado. ¿Queréis más? La primera camiseta de baloncesto que tuve, no fue del Real Madrid, ni siquiera de la Selección Española (ésas vendrían después), fue el 24 estampado en un fondo amarillo y púrpura. Siempre la he guardado con mucho cariño, pero, desde ayer, va a ser todavía más preciada para mí. Kobe Bryant, mi primer gran ídolo deportivo. Y el de muchos otros.

El mundo entero llora la pérdida de la Mamba Negra. El mundo entero manda todo su cariño a Vanessa Bryant, a sus hijas, y a los familiares de todas las víctimas de ese maldito accidente.

Como siempre digo, nadie muere del todo mientras quede gente en la Tierra que le recuerde. El legado de Kobe Bryant permanecerá para siempre entre nosotros. Y, así, le haremos eterno.

Los héroes van y vienen, las leyendas son para siempre.

Adiós, Kobe.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s